Crossing the River
Una barca apunta la proa directamente al embarcadero de enfrente y aun así llega bastante más abajo. Sube y baja la corriente del río y hay un número que se niega a moverse con ella: el tiempo de travesía, que depende únicamente de la componente de la velocidad dirigida a través del río.
Cómo usar esta simulación
- Pulsa proa perpendicular al río y varía la corriente para comprobar el tiempo de travesía
- Pulsa apuntar aguas arriba para anular la deriva y ver alargarse la travesía
- Usa rumbo libre para fijar tú mismo cualquier ángulo y ver ambos efectos a la vez
- Carga el ejemplo resuelto de 4,0 m/s contra una corriente de 3,0 m/s, o el nadador de examen
Qué observar
- Con la proa perpendicular, el tiempo de travesía no cambia aunque cambie la corriente
- La deriva aguas abajo crece en proporción directa a la velocidad de la corriente
- Apuntar aguas arriba elimina la deriva por completo pero siempre aumenta el tiempo de travesía
- Una corriente más rápida que la barca hace imposible atracar justo enfrente
- Los movimientos transversal y longitudinal nunca interfieren entre sí
La física detrás
La velocidad de la barca respecto a la orilla es la suma vectorial de su velocidad respecto al agua y la de la corriente. Esas componentes son independientes, de modo que solo la componente transversal fija el tiempo de travesía, t = w/v_b cuando la proa apunta perpendicularmente, sin importar lo rápido que baje el río. La corriente actúa únicamente a lo largo de la orilla y produce una deriva x = v_c t aguas abajo. Para atracar justo enfrente hay que orientar la proa aguas arriba un ángulo θ con sen θ = v_c/v_b, lo que anula la deriva pero reduce la componente transversal a v_b cos θ y alarga por tanto la travesía.